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"Si integramos la ascética de la renuncia al diario vivir, podemos ordenar los esfuerzos que realizamos para que sean productivos para nosotros y para los demás."

 

 

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"Podemos pensar que no tenemos tiempo para reflexionar, pero ¿hemos pensado en el costo de los actos impulsivos?"

 

 

 

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"La oración es nuestra fuerza, nuestra fuente de inspiración y también el ancla que nos mantiene serenos en el mar de la actividad y el desasosiego."
 

 

 

 

 

 

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Santificar el día                                                  English Version



Esta es la segunda enseñanza del curso "Matices de la Oración" de Cafh.

"Los Hijos y las Hijas de Cafh han de santificar su día. Desde la mañana hasta la noche han de observar sus obligaciones y tener control sobre sí mismos.

"Por la disciplina exterior alcanzarán la liberación interior.

"Sea su primer acto al despertar una fervorosa elevación del pensamiento a la Madre Divina y procuren luego distribuir su tiempo de tal modo que, sin quitar nada a su trabajo y obligaciones, puedan dedicarse ampliamente al desenvolvimiento de la vida espiritual."

Reglamento de Cafh1

La vida diaria es de por sí una disciplina de esfuerzo, de control y de trabajo. ¿Por qué entonces necesitamos practicar otra disciplina más? ¿Por qué tenemos que practicar una ascética?2

La disciplina que practicamos entregándonos a la lucha del diario vivir, sin un esfuerzo deliberado por establecer objetivos claros y concretos y sin integrarla a nuestro fin último de unión con lo divino, resuelve algunos de los problemas acuciantes de la existencia pero desperdiga esfuerzos y choca con su propia limitación. El hecho de que cada ser humano establezca sus objetivos sin tener siempre en cuenta el bien general y el de su propio desenvolvimiento espiritual, nos lleva a enfrentarnos unos con otros y a producir la confusión y el dolor tan comunes en el mundo de ayer y de hoy.

Si integramos la ascética de la renuncia3 al diario vivir, podemos ordenar los esfuerzos que realizamos para que sean productivos para nosotros y para los demás. Concientizar cada acto nos ayuda a vivir en forma deliberada y centrados en el objetivo de la expansión de nuestra conciencia.

El primer escollo que encontramos para adoptar esta ascética que promueve nuestro desenvolvimiento es la atracción que sentimos por valores contrarios a ese desenvolvimiento.

Vivir contra el reloj, no dedicar tiempo a la reflexión, buscar gratificaciones inmediatas sin medir sus consecuencias, escapar del estrés a través del autoengaño, pensar que todo va a mejorar sin que cambiemos nada en nosotros para que ello ocurra, son algunos de los problemas que enfrentamos para decidirnos a adoptar una ascética de vida que nos ayude a desenvolvernos.

Como estamos acostumbrados a responder a necesidades imperiosas (tengo que ir a trabajar porque de lo contrario no como) y éstas son muchas y muy variadas, tendemos a posponer todo lo que no entre dentro de este esquema de urgencia. Es así que tenemos tiempo para correr, para desesperarnos, para gastar nuestra energía vital en esfuerzos que no conducen muy lejos, pero no tenemos tiempo para pensar, para planear, para tomar decisiones y mucho menos para descubrir quiénes somos y hacia dónde vamos.

Una ascética diaria adecuada nos provee de espacio interior y tiempo para la reflexión, para la observación de nosotros mismos y de nuestra propia conducta; nos ayuda a establecer relaciones armónicas y nos da apertura para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Todo esto se puede realizar dentro del marco de las obligaciones diarias, creando metódicamente espacios para la oración y haciendo de cada actividad, de cada obligación, de cada esparcimiento, un medio de autoconocimiento y de expresión de nuestros anhelos.

Podemos pensar que no tenemos tiempo para reflexionar, pero ¿hemos pensado en el costo de los actos impulsivos? ¿Hemos pensado en el esfuerzo, en la pérdida de tiempo, en los sinsabores que nos puede ocasionar la toma de decisiones irreflexivas?

El esfuerzo ascético de tomar conciencia de los propios actos nos puede parecer tedioso y molesto, pero ¿hemos pensado en el tiempo que tendremos que utilizar para solucionar inconvenientes fruto de una conducta imprudente? Cuando nos es difícil encontrar tiempo para detenernos y orar ¿pensamos de dónde nos nutriremos para saber cómo actuar, de dónde sacaremos fuerzas para enfrentar los desafíos de la vida?

La ascética nos ayuda a organizar el tiempo y la actividad para que nuestra vida tenga armonía y espacios para crecer y, sobre todo, nos ofrece un marco de referencia para que establezcamos prioridades. Un pilar indispensable de la ascética es la oración.

La oración es nuestra fuerza, nuestra fuente de inspiración y también el ancla que nos mantiene serenos en el mar de la actividad y el desasosiego. Es por ello que recurrimos a la oración en forma sistemática y consecuente.

La oración también nos previene de buscar soluciones fáciles. A veces decimos: "Hace tanto tiempo que estoy meditando y no llego a nada..." La oración no es una solución mágica. Es una actitud operativa de amor a la Divina Madre, de humildad y de reflexión.

Orientados por nuestro guía espiritual,4 establecemos una ascética particular adecuada a nuestras características y obligaciones diarias, y también al grado de nuestro desenvolvimiento y compromiso vocacional.

Es muy importante que contemos con la experiencia y el conocimiento del guía espiritual pues es muy fácil engañarnos y caer en la autosuficiencia, la infatuación o el desaliento.

La ascética como disciplina exterior basada firmemente en la oración, la enseñanza y el consejo espiritual, es el punto de apoyo necesario para lograr nuestro desenvolvimiento espiritual.

1 El Reglamento consta de tres partes:(a) normas para la organización y funcionamiento de Cafh, (b) sugerencias prácticas para que los miembros puedan tratar aspectos de sus vidas tales como el trabajo y las relaciones interpersonales, y (c) el ceremonial de Cafh. Las citas al comienzo de este artículo proceden de la sección (b)

2 Asceticismo quiere decir el esfuerzo que hacemos y los límites que nos ponemos para conocernos a nosotros mismos y expandir nuestra conciencia.

3 Renuncia: En la Enseñanza de Cafh se considera a la Renuncia como la ley de la vida. Cuando renunciamos, aceptamos que nuestra pequeña vida es parte de la Vida misma, que somos una parte integral del todo. Ganamos en perspectiva en los altibajos de la vida diaria y también en los períodos de grandes dificultades. El espíritu de Renuncia nos ayuda a visualizar nuestras fortalezas y debilidades de manera objetiva y nos lleva a despertar en nosotros un profundo sentido de participación y amor por todos y por todo.

4 El consejo o guía espiritual individual es un aspecto importante del método de Cafh. Todos los miembros tienen oportunidad de consultar regularmente con alguien que lleva por lo menos 15 años de experiencia en trabajo espiritual dentro de Cafh.

El curso completo "Matices de la Oración" se ha publicado en el sitio de Cafh www.cafh.org. La enseñanza publicada aquí ha sido ligeramente adaptada para poder utilizarse como artículo principal en la página web www.SeedsofUnfolding.org. Otros capítulos de este curso ya publicados en Seeds son: La importancia de la oración y Disciplina exterior.




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